Una simple búsqueda en la página de Google con las palabras “Palestinian violence” [violencia palestina] ofrece unas 86,000 páginas, mientras que si lo hacemos con las palabras "Palestinian civil disobedience" [desobediencia civil palestina] genera solamente 47.
Durante el año 1846, Henry David Thoreau pasó una noche en la cárcel porque se negó a pagar sus impuestos. Esta fue su manera de oponerse a la guerra entre México y los Estados Unidos., así como a la institución de la esclavitud. Unos años después, Thoreau publicó el ensayo Desobediencia Civil, que desde entonces lo han leído millones de personas, incluyendo muchos israelíes y palestinos.
Kobi Snitz leyó el libro. Él es un israelí anarquista que esta actualmente cumpliendo una sentencia de 20 días por negarse a pagar una multa de 2000 shekels.
Snitz, de 38 años, fue arrestado junto con otros activistas en el pequeño pueblo palestino de Kharbata en el año 2004 mientras trataba de impedir la demolición de la casa de un prominente miembro del comité popular del pueblo. Todo indica que la demolición se llevó a cabo tanto para intimidar como para castigar al líder local, que justo un par de semanas antes, empezó a organizar manifestaciones semanales contra el muro de separación. Tanto las manifestaciones como el intento de detener la demolición fueron actos de desobediencia civil.
En una carta enviada a amigos una noche antes de su encarcelación, Snitz escribe: “Yo, y los otros que fueron arrestados conmigo, no somos culpables de nada salvo de no hacer más para oponernos a las políticas criminales del Estado.” Snitz sigue explicando que pagar la multa sería un reconocimiento de culpabilidad, lo que encuentra degradante. Finalmente, concluye su carta insistiendo en que su castigo es trivial comparado al que soportan los adolescentes palestinos que han resistido la ocupación.
Estos adolescentes, reclama, son a menudo retenidos durante 20 días antes de que el proceso legal ni siquiera hubiera comenzado.
Snitz no está exagerando.
En un reciente informe, las organizaciones por los derechos palestinos Stop The Wall y Addameer documentan las formas de represión que Israel ha utilizado contra los pueblos que se han resistido contra la anexión de sus tierras. Las dos organizaciones muestran que cuando un pueblo decide luchar contra la barrera de anexión, la comunidad entera es castigada. Además de la demolición de casas, toques de queda y otras restricciones, las fuerzas militares israelíes utilizan la violencia sistemáticamente contra los manifestantes, teniendo como objetivo a los jóvenes, pegándoles, lanzándoles gases lacrimógenos, así como utilizando munición tanto letal como no-letal contra ellos.
Desde 2004, 19 personas, la mitad de ellas niños, han sido asesinados en protestas contra la barrera. Las organizaciones de derechos humanos encontraron que en cuatro pequeños pueblos –Bil’in, Ni’ilin, Ma’sara y Yayyous- 1.566 palestinos han sido heridos en manifestaciones contra el muro. Solo en cinco pueblos 176 palestinos han sido arrestados por protestar contra la anexión, con los niños y adolescentes como objetivo durante estas campañas de detención. Los números actuales de los que fueron arrestados y heridos son sin duda jóvenes, considerando que estos son incidentes que tuvieron lugar solamente en algunos pueblos.
Cada número tiene un nombre y una historia. Como, por ejemplo, el arresto de un chico, de 16 años, Mohammed Ammar Hussan Nofal que fue detenido junto con 65 personas de su pueblo, Yayyous, el 18 de febrero de 2009. De acuerdo con su testimonio, fue inicialmente interrogado durante dos horas y media en la escuela del pueblo.
“Me preguntaron porque había participado en las manifestaciones pero yo intenté negarlo. Después me preguntaron porque les había lanzado un cóctel molotov. Yo les dije que no lo había hecho, lo que era verdad. Mis padres estaban allí y testificaron. Ellos pueden confirmar que yo nunca tiré un cóctel molotov. Después confesé haber estado en las manifestaciones pero no haber lanzado un cóctel molotov”.
Después de haber sido golpeado por negarse a sostener un documento con números y letras hebreas para ser fotografiado, Nofal fue enviado a Kedumím y fue interrogado durante muchas horas. Durante este interrogatorio el Capitán Faisal (un pseudónimo de un oficial de los servicios secretos) trató de convencer al adolescente para que se convirtiera en colaborador.
"El capitán me amenazó con arrestar a mis padres y a toda mi familia si no colaboraba. Yo dije que podían arrestarlos porque sería mucho peor convertirse en un espía. Después me dijo que confiscaría todos los permisos de mi familia para que no pudieran recolectar olivas".
El único crimen de Nofal fue protestar contra la expropiación de las tierras de sus ancestros. Pasó 3 meses en la cárcel, durante este tiempo la administración civil decidió castigar a su familia y rechazó renovar sus permisos para trabajar en Israel.
Comparado con Nofal y otros miles de palestinos, Kobi Snitz está pagando un pequeño precio. Pero su acción es simbólicamente importante, no solamente debido a su solidaridad con sus compañeros palestinos, sino también porque él, como miles de palestinos, ha decidido seguir el ejemplo de Henry David Thoreau y cometer actos de desobediencia civil, resistiendo así las inmorales políticas israelíes y la subyugación de todo un pueblo.
El problema es que el mundo sabe muy poco sobre estos actos. Una simple búsqueda en Google con las palabras "Palestinian Violence" [violencia palestina] nos ofrece unas 86,000 paginas mientras que con las palabras "Palestinian civil disobedience " [desobediencia civil palestina] solamente genera 47, esto a pesar del hecho que durante muchos años los palestinos han estado llevando a cabo actos de desobediencia civil contra la ocupación militar israelí.
Creo que Thoreau habría estado orgulloso de Nofal, Snitz y sus compañeros activistas. Es crucial que los medios y la comunidad internacional reconozcan también su heroísmo.
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