Los procesos paralelos, y de ritmo acelerado, de confiscación de tierras y creación de guetos herméticamente cerrados, usando medios como el muro del Apartheid de 8 metros de altura, que imposibilita el movimiento físico, el intercambio de mercancías, y los flujos de bienes, es una realidad para el pueblo palestino de Cisjordania y Gaza. Esta política busca, de una vez por todas, asegurarse de que las comunidades palestinas son incapaces de mantenerse por sí mismas, y prepara el camino hacia la transferencia palestina.
Antes del establecimiento del Estado de Israel en 1948, los miembros de la comunidad árabe palestina eran propietarios y/o cultivaban el 93-94% de las tierras de la Palestina mandataria. Hoy, el 93% del territorio del Estado de Israel está bajo control directo del Estado y es administrado bajo un sistema de tenencia de la tierra dirigido a limitar el arrendamiento y cultivos solamente a judíos.
El muro del Apartheid sella la destrucción de la mayor parte de las comunidades agrícolas palestinas que ven sus tierras aisladas tras los muros de cemento y los alambres de púas. Alrededor del 50% de las tierras de Cisjordania están siendo robadas por la colonización Sionista y la guetización de los palestinos aprisionados con el muro.
Con el fin de alejar a los palestinos de sus tierras y tomar el control sobre sus campos para el agro-negocio israelí y las colonias, la Ocupación ha causado estragos a la agricultura Palestina.
• Entre 2000 y 2004, de acuerdo con el ministro palestino de agricultura, las tropas israelíes talaron 1.145.154 árboles y arrasaron 6.185 hectáreas de tierra.
• Cada verano a los agricultores palestinos se les prohíbe extinguir el fuego que destruye sus cosechas, muchas veces encendido por fuerzas de la ocupación o por los colonos.
• Dentro de Cisjordania, hay una red de carreteras de 1270 km de largo que está reservada para el sólo uso de judíos.
• Varios lugares son usados por la Ocupación para verter residuos (a veces tóxicos) sin restricciones ni controles.
• Los colonos israelíes, que en su mayoría siempre se localizan en las cimas de las montañas o en altos puntos geográficos, permiten que sus aguas residuales y sus desperdicios se filtren hacia abajo o que sean vertidos en aldeas palestinas. Esto no sólo causa polución en las aguas subterráneas sino que conduce a la extinción de las cosechas.
La producción israelí que no encuentra un lugar en el mercado internacional o que no es apta para exportar, inunda los mercados palestinos, forzando a los productores locales a salir del negocio desde que ellos no son capaces de competir con los productos subsidiados que están siendo producidos a sus expensas.
La ocupación se ha llevado la costa entera de recursos hídricos del Río del Jordán y ha trasvasado el agua de los mayores acuíferos de Cisjordania para satisfacer las demandas de los colonos israelíes que se encuentran al otro lado de Línea Verde. De los 600 millones de metros cúbicos de agua producida anualmente en Cisjordania, la Ocupación toma 490 millones de metros cúbicos, mientras que los palestinos reciben solamente 110 millones de metros cúbicos. Más de 40 pozos de agua han sido perforados para el consumo de Israel. Hacia finales de 1970, la Potencia ocupante transfirió la responsabilidad sobre los recursos de agua del gobierno militar Israelí a la compañía nacional Israelí Mekorot. El resultado ha sido una grave escasez de agua para la población palestina y una disminución o pérdida completa de la producción agrícola ya que los agricultores palestinos se han visto obligados a abandonar sus tierras de cultivo a fin de encontrar medios alternativos de subsistencia.
El pueblo palestino es hoy una de las sociedades con menos acceso al agua en el mundo. Esta falta de agua y el aumento del precio de ésta, llevan a un mayor aumento de los precios de la producción agrícola por encima de las posibilidades de gastos los palestinos.
Imposibilidad de comercializar los productos palestinos
Durante siglos, Jerusalén ha sido el centro cultural, político y con actividad comercial de Palestina. Un gran mercado regional de productos agrícolas palestinos depende de la ciudad. Hoy, las fruterías y mercados palestinos en Jerusalén tienen casi completamente impedido comerciar con cualquier producto palestino, incluyendo tanto plantas, animales o productos agrícolas. La producción palestina está bloqueada por el Muro y las fuerzas de Ocupación ponen multas altas y destruyen los bienes de los agricultores palestinos cuando intentan llevarlos a la ciudad. La destrucción de este mercado principal forma parte de las políticas de corte más Sionista de limpieza étnica en Jerusalén y toda Palestina.
Los “checkpoints”, asfixian a las mayores ciudades y aldeas agrícolas más importantes, aseguran que la producción palestina es sistemáticamente parada, y enviada de vuelta o se deja pudrir mientras los productos cultivados por los colonos en tierras robadas pasan sin problema a través de los checkpoints y por las exclusivas carreteras judías.
El paso de mercancías (por no hablar de las personas) de Gaza al resto del mundo ha sido completamente impedido desde el comienzo del asedio. Las ventas de Cisjordania al resto de Palestina u otros lugares en el mundo están sometidas a los llamados procesos de “seguridad”, que de hecho lo que aseguran es que no se pueda negociar con los productos frescos.
Parar Agrexco – Detener la esclavitud de los agricultores palestinos
Mientras los mercados internos son destruidos, las exportaciones de los productos palestinos se basan en la esclavitud de los agricultores palestinos por parte de empresas israelíes.
En Cisjordania, exportar "Made in Palestine", a través de los checkpoints de la Ocupación y de las autoridades con sus procesos y normas, es una dura opción para cualquier agricultor de producción fresca. Largos retrasos en los centros de pruebas de higiene, puertos, centros de embalajes y oficinas de aduanas, además de los descuidados desembalajes de frutas y verduras debido a razones de “seguridad”, aseguran que las mercancías palestinas no dejen el país en unas buenas condiciones de calidad.
Los agricultores se ven así obligados a entregar su producción a la empresa de propiedad del Estado israelí Agrexco y otros exportadores israelíes que venden los "productos israelíes" en los mercados mundiales.
Los precios, condiciones, cantidad y tipo de productos son dictadas a los agricultores que no tienen otra opción que aceptar la explotación por empresas de la ocupación.
En la Franja de Gaza, la exportación y la importación se ha hecho imposible por el cierre hermético de la Franja del resto del mundo.
Stop MASHAV – Desmontar el mito del Apatheid Israelí: "hacer florecer el desierto"
Eslóganes como, “el desarrollo agrícola en todo el mundo” y, “ahorro de costes de producción”, se escuchan en todo el mundo-israelí patrocinando cursos de capacitación y conferencias. Pero bajo la Ocupación, las tierras cultivables palestinas están siendo arrasadas por la anexión de Israel y la construcción del Muro del Apartheid.
Solamente a unas pocas millas de los hoteles israelíes, salas de conferencias y autobuses turísticos, se encuentran las excavadoras de la ocupación, jeeps militares, misiles y helicópteros Apache que constantemente están impulsando el objetivo israelí de eliminar los sustentos de vida palestinos. Mientras los israelíes expresan públicamente su llamado, “compromiso con el ganado y la tierra”. Simultáneamente infligen, con racismo y deshumanización, en la vida de las personas palestinas que están enjauladas en sus propios hogares y en las edificadas zonas residenciales debido al muro y sus puertas, incapaces de moverse, trabajar o alimentar a sus hijos.
El agronegocio israelí está prosperando sobre las tierras robadas palestinas. La especulación capitalista de alta tecnología unida a la conquista colonial usa la explotación de los recursos naturales palestinos y la destrucción de su naturaleza con el fin de hacer crecer sus cultivos genéticamente modificados.
En lugar de la agricultura tradicional local, las plantaciones de exportación en masa destruyen el ecosistema en Cisjordania.
Las prácticas agrícolas israelíes afectan a los agricultores de todo el mundo
El agronegocio israelí es líder mundial en el capitalismo de alta tecnología que especula con nuestra naturaleza y con la destrucción de comunidades tradicionales agrícolas. Su economía está basada en los principios equivocados del comercio como la solución de todos los problemas, y en el desarrollo de una costosa y peligrosa tecnología tal como OGM´s como el camino supuesto para aumentar la producción.
Esto promueve la privatización de todos los sectores y servicios, incluida la tierra, agua, crédito, comercialización, y en realidad la agricultura en su conjunto. Pero la privatización no puede ayudar a las personas, cuando la privatización significa que los recursos y los servicios están solamente disponibles para aquellas que pueden pagarlos, por no mencionar a todas aquellas que ya están excluidas por un Estado racista.
Israel está en sexto lugar del mundo en lo que se refiere a la cantidad de cultivos genéticamente modificados que utiliza. Los organismos genéticamente modificados israelíes son exportados por todo el mundo destruyendo la biodiversidad y los medios de subsistencia. Sus fertilizantes y sus pesticidas son utilizados para estimular las grandes plantaciones de masa globalmente. Además, ya ha sido documentado que el exhaustivo uso de fertilizantes químicos puede hacer que el suelo se vuelva infértil.
Los acuerdos de libre comercio multilaterales y bilaterales son vistos por la industria biotecnológica agrícola como una vía para difundir estas tecnologías.
Este tipo de "desarrollo" que sirve para atar a las comunidades de todo el mundo en la globalización y la dependencia, es promovido a nivel mundial a través de MASHAV, El centro de la Ocupación para la cooperación internacional.
La investigación agrícola y los programas de desarrollo y las actividades del centro han sido una parte fundamental de la propaganda israelí en el resto del mundo. Fundada en 1958, MASHAV es parte de la misión diplomática más amplia de Israel para reforzar su control sobre el mundo en desarrollo y actualmente cuenta con proyectos en más de 140 países. MASHAV ha patrocinado hasta la fecha cursos con más de 200.000 participantes, a través de las clases impartidas en varios países, así como la enseñanza a distancia y seminarios en las universidades del Apartheid israelí. Muchos de sus proyectos están centrados en el entrenamiento para profesionales de todo el mundo en agricultura, producción lechera, ecología del desierto, la educación infantil, medicina de urgencias y desastres, la acogida de los refugiados y la gestión del agua.
Es realmente irónico que Israel hable con autoridad al mundo en desarrollo de “acogida de refugiados”, si bien es el autor de la más grande y más antigua tragedia de los refugiados en el mundo de hoy. La ideología sionista, disfrazada de “ayuda” y “humanitarismo”, se oculta tras los eslóganes de desarrollo sostenible; creación de capacidad y ayuda a las “naciones emergentes”, es un intento de Israel distanciarse a sí mismo de la destrucción y del caos que reciben los palestinos de manera diaria. MASHAV también expone en su programa agrícola que, “está basado en nuestra creencia de que el milagro israelí puede ser imitado en otros países para enfrentarse a los actuales graves problemas de seguridad alimentaria”. Se incluyen aquí “las propias soluciones, ya probadas por Israel, para detectar problemas como el agua, la escasez de capital y la tierra”, que “pueden ayudar a los países del mundo en desarrollo transformar su agricultura de subsistencia tradicional a una sofisticada producción orientada al mercado”.
Es poco probable que se presenten en los programas de MASHAV estrategias tales como, robar el suministro de agua de unas personas cautivas, obligándolas a ser mano de obra barata para financiar el crecimiento israelí (similar al sistema de apartheid de Sudáfrica de fundamentación racial), o robar tierras para que los nuevos asentamientos puedan hacer frente a la escasez de tierras. Su papel como una institución que difunde mitos con respecto al crecimiento de Israel y su desarrollo, es extremadamente importante como un ejercicio de propaganda para la producción agrícola israelí, que realmente giró en torno a la expulsión de las personas palestinas de sus tierras.
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